Josefa Amar y Borbón: las mujeres en el poder

Retrato de Josefa Amar y Borbón
Josefa Amar y Borbón (1749-1833) fue una escritora ilustrada, nacida en Zaragoza, que dedicó su vida a la lucha en favor de los derechos de las mujeres.

Cultivó su inteligencia leyendo las obras de escritores ilustrados franceses, gracias a lo cual dedicó gran parte de su vida a la traducción de escritos desde múltiples lenguas -puesto que aprendió latín, griego, inglés, francés e italiano- al castellano. Su erudición la llevó a ser nombrada, en el año 1782, socia de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, sociedad en la que participó en numerosos debates en los que defendía la necesidad de educar a las mujeres mediante una educación laica.


Este mismo pensamiento lo plasmó en su principal obra, publicada en 1786, Discurso en defensa del talento de las mujeres y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean. En esta obra, Josefa defendía que las mujeres tienen derecho, talento y capacidad para ejercer puesto de gobierno; y reclamaba el poder y la autoridad que los hombres poseían pero las mujeres no.

A continuación se puede leer una serie de fragmentos de su obra en los que defiende los principales argumentos de su discurso:

4° No contentos los hombres con haberse reservado, los empleos, las honras, las utilidades, en una palabra, todo lo que pueden animar su aplicación y desvelo, han despojado a las mujeres hasta de la complacencia que resulta de tener un entendimiento ilustrado. Nacen, y se crían en la ignorancia absoluta: aquéllos las desprecian por esta causa, ellas llegan a persuadirse que no son capaces de otra cosa y como si tuvieran el talento en las manos, no cultivan otras habilidades que las que pueden desempeñar con estas.
16° De todos estos antecedentes, se infiere necesariamente, que si las mujeres tuvieran la misma educación que los hombres, harían tanto, o más que éstos. ¡Pero qué diferente es una de otra! A las primeras no se les enseña desde niñas sino a leer y a escribir, y a ciertas habilidades de manos. Se pone mucho cuidado en adornarlas, con lo cual, llegan a adquirir un cierto hábito de pensar siempre en la compostura exterior. De talento, si se les habla, como cosa por demás, de suerte que no sería mucho, que fuesen perdiendo la idea de ser capaces de otra cosa. Al contrario, a los niños, desde luego se les aplica, y se les hace aprender, antes que sepan lo que es estudio ni ciencia; oyen decir que hay Universidades, que hay Colegios y que hay empleos, para los que cursan éstos y aquéllas. De este modo crece con ellos y se les hace natural la aplicación y el estudio, y no tardan mucho en coger el fruto de sus tareas, en tantos premios, como hay repartidos. Si alguna mujer se dedica al estudio, es preciso, que lo haga por la ventaja y conveniencia, que le resulta a ella misma, pues sabe que no puede aspirar a ninguna recompensa. Mucha magnanimidad de espíritu se requiere, para emprender, y seguir la penosa carrera de las letras, por sola la complacencia de ilustrar el entendimiento. Sin embargo, vemos, que algunas mujeres tienen este heroísmo, y como si no se conociera aún todo el mérito, que consiguen las pocas, que esto hacen, se reconviene, y se reprende el sexo en general por su ignorancia; como si esto fuera defecto suyo, y no más presto defecto de la educación y circunstancia en que se halla.

El debate sobre la educación de las mujeres queda muy bien plasmado y resumido en el siguiente vídeo, en el cual Josefa Amar y Borbón es la protagonista:



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